Tereza es una mujer de las de antes. De
caracter, de mucho
caracter.
Tereza es de las que creen que los kilos son
sinonimo de salud y por eso te embuchan.
Tereza es de las que no
conciben una mujer que no haga tortas por la tarde y que no friegue
habitualmente.
En la casa de
Tereza hay patines y mesada de
marmol verde. En la casa de
Tereza hay sillones de un cuero
marron claro y una foto de mi fiesta de quince sobre la mesa del
living,
Tereza es una mujer que hoy me dijo: se
merecia que el marido nuevo la
cagara a palos, lo
habra vuelto loco, hablando de su
ex nuera. Y no la puedo culpar por pensar
asi. A
Tereza le dije yo un
dia hace como 14 años que los papeles al piso no se tiran.
Tereza hace esa comida de hogar que ya no existe.
Tereza es de las abuelas que
crian nietos.
Tereza es una ama de casa con todas las letras, de una
epoca que ya ni se recuerda, de una
dedicacion que ya no existe.
Tereza tiene manos de
lavandina.
Tereza se queja por
hobbie pero ama como
profesion. Se dedica a seguir criando a su hijo que tiene 40 pero le sigue lavando la ropa y vive al lado, se dedica a criar a sus nietas, a estar al lado de su marido. Esa es su
profesion estar
ahi, fuerte, aferrada como las
raices, amando y cuidando todo lo suyo con una ferocidad incalculable.
Tereza esta cansada, pero no va a parar.
No es que quiera ser como
Tereza, de hecho
Tereza es el tipo de mujer que siempre me jure no ser. Sin embargo, tengo que admitir que en
algun lugar le admiro algunas cosas.